Activista sueco detenido en Ecuador solo por ser amigo de Assange

El 12 de abril Ecuador anunció el fin del asilo a Julian Assange, fundador de la organización Wikileaks, y –en un hecho inédito- permitió que la policía británica ingrese a su sede diplomática en Londres para arrestarlo.

Este suceso se dio en medio de acusaciones sobre espionaje, de parte y parte.

En Quito, el presidente Lenín Moreno, y la ministra del Interior, María Paula Romo, justificaban la decisión y anunciaban que se había capturado a hackers rusos que tendrían relación con Assange y con el excanciller ecuatoriano, Ricardo Patiño (cercano al expresidente Rafael Correa en cuyo gobierno –en 2012- se otorgó el asilo al periodista australiano).

Ese mismo día, la Policía anunció la captura de Ola Bini, quien no es ruso, pero sí reconoció ser amigo de Julian Assange (lo cual en sí mismo no es un delito). Bini, quien reside y trabaja en Ecuador hace algunos años, es de nacionalidad sueca y –lejos de ser un hacker- es en realidad un programador activista de la privacidad de datos e información.

Hasta la fecha lleva detenido más de 30 días sin que la Fiscalía haya podido precisar de qué delitos se lo acusa. Así lo dice su abogado defensor Carlos Soria.

“La justicia ecuatoriana no ha podido confirmar a qué sistemas interfirió, qué información sacó, a quién se la vendió o reprodujo etc. No sabemos ni dónde ni cómo ni cuándo, ni qué porque. Ni el propio fiscal lo sabe”, sostuvo.

Según él, todo se da a partir de declaraciones políticas de los funcionarios del gobierno de Lenín Moreno y se pretendería establecer una culpabilidad, sin pruebas, y solo por asociación. Es decir, por ser amigo de Assange.

En el fondo, lo que se quiere conseguir es justificar la decisión de Ecuador de expulsar al fundador de Wikileaks de la Embajada ecuatoriana.

Lo que se buscaría es que Ola Bini diga algo que pueda justificar la decisión de Ecuador de expulsar de su embajada y entregar, al interior de la misma legación diplomática, al fundador de Wikileaks.

La detención se dio cuando Bini estaba a punto de abordar un avión para viajar a Japón y por una denuncia anónima al teléfono 1800-DELITOS.

En base a eso la Fiscalía en un tiempo record –menos de 24 horas- abrió una investigación previa, hizo allanamientos y formuló cargos contra el sueco.

En la reciente audiencia para solicitar el cambio de la prisión preventiva, una jueza cuestionó a Bini por tener muchos libros en inglés sobre tecnología e información encriptada.

El día de su captura, la Policía exhibió como “pruebas” algunas memorias USB, discos y libros.

La detención de Bini generó una onda internacional de indignación. El teórico de la tecnología, Eugeny Morozov, y la Jefe de Tecnología e Innovación Digital de Barcelona, para quien Ola ya prestó servicios, repudiaron la acción ecuatoriana.