Población cruza el Orinoco para recibir atención médica ¿en Colombia? No, en Venezuela

Mientras el gobierno colombiano critica a su vecino venezolano una realidad está latente al interior de su propio país.

En el municipio de Puerto Carreño existe una población ribereña llamada Casuarito. Allí, ante el olvido de su administración departamental y municipal, sus habitantes -prácticamente desconectados del mundo- prefieren pagar seis mil pesos para cruzar ida y vuelta el caudaloso río Orinoco en búsqueda de atención médica en Venezuela.

Casuarito es el caserío más grande del municipio de Puerto Carreño, del cual está separado por más de una hora de camino a través del río Orinoco, sus más de 300 pobladores se quejan de no contar, desde hace más de 10 años, con los servicios de fluido eléctrico, agua potable, servicios médicos y de estar incomunicados casi todo el tiempo, pues la señal de celulares no llega hasta la zona.

El pueblo vive una aguda crisis de salud, debido a que cuentan solo con un puesto de salud pequeño, en el cual solo hace presencia una auxiliar de enfermería. “No hay ni médicos, especialistas u odontólogos, entonces toca esperar que cada dos meses hagan una brigada desde Puerto Carreño hasta acá para que traigan un médico”, afirmó Aldinever Hoyos, presidente de la Junta de Acción Comunal.

Además, comentó que es más fácil para ellos conseguir atención en Venezuela que en el municipio.

Hasta hace dos años la mayoría de los habitantes de Casuarito viajaban hasta Puerto Ayacucho, Estado Amazonas (Venezuela) para recibir atención médica de todo tipo, incluyendo atención de emergencia y medicamentos. Actualmente la situación del vecino país no les permite acceder a medicamentos, pero siguen cruzando el Orinoco para realizarse exámenes de laboratorio, radiografías y en el caso de las mujeres embarazadas para ecografías de control.

“En pleno siglo 21 no tenemos ni una gota de agua potable, tenemos pocas horas de energía eléctrica. Se han gastado más de 3 mil millones de pesos y no tenemos el servicio desde hace más de 10 años”, denunció Aldinever Hoyos, líder social de la inspección. Eran solo 8 horas diarias de fluido eléctrico con las que contaba Casuarito.

 Este cúmulo de situaciones generó que el pasado 22 de abril los habitantes decidieran, después décadas de aguantar en silencio, bloquear las vías de acceso de la inspección. El propósito de tomarse las vías de hecho fue protestar en contra del olvido del Gobierno Departamental y Municipal. Además, se estableció un pliego de peticiones para la administración local.

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