Los venezolanos detenidos en Ecuador no eran terroristas sino taxistas

El 10 de octubre de 2019, el marco de las protestas registradas en Ecuador, fueron capturados 17 ciudadanos en los alrededores del aeropuerto de Quito. Según el Gobierno la mayoría de ellos eran de nacionalidad venezolana y se les encontró información sobre la agenda del presidente Lenín Moreno y otras autoridades del régimen.

La noticia dio la vuelta al mundo y sustentaba, en medio de la vorágine de las manifestaciones, la tesis sobre la infiltración y presunta financiación del Gobierno de Nicolás Maduro para desestabilizar al Ejecutivo en Ecuador.

El canciller José Valencia lo “denunció” en una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA); el vicepresidente, Otto Sonnenholzner, lo aseguró en entrevista con la cadena CNN; la ministra de Gobierno, María Paula Romo, lo aseveró en varios encuentros con la prensa; y el presidente Lenín Moreno también lo recalcó en cuanto foro pudo.

Tres meses después, la Fiscalía no encontró evidencias. El pasado 14 de enero, el juez Miguel Narváez confirmó la inocencia de los sospechosos y declaró que todos eran taxistas de aplicaciones móviles. Ese 10 de octubre habían estacionado sus autos en una gasolinera, frente a la Sala Protocolar del Aeropuerto Mariscal Sucre. Se reunieron allí, cuando “el estado de excepción anulaba los derechos de libre asociación”, dice la sentencia.

Hoy los extranjeros recuerdan los detalles de su arresto, pero prefieren no hablar del caso. “Tal vez fue un mal entendido, pero nos afectó mucho. Ahora nosotros queremos vivir en paz y cerrar ese tema. Personalmente hasta ahora no me recupero, veo un policía y empiezo a sudar y a temblar”, relata uno de los conductores, quien vive hace más de dos años en el país.

En la memoria de otro taxista están intactas las escenas de ese día. Recuerda que eran las 10:00 y que hacía calor. Jugaba cartas con otros conductores. En ese momento el avión presidencial aterrizaba con el vicepresidente Otto Sonnenholzner a bordo. Un grupo de policías se les acercaron y les ordenaron que pusieran las manos contra la pared.

“Nos tuvieron tres horas de rodillas. Con los brazos en alto. Nos revisaron todo, pero no encontraron nada”. Otro de los detenidos cuenta que la Policía los presentó ante los medios de comunicación como una peligrosa banda. “Dijeron estos son venezolanos y eso trajo más odio para nuestro pueblo”.

Daniel Regalado, presidente de la Asociación Civil Venezuela en Ecuador, dice que desde octubre han esperado las disculpas públicas de la Ministra de Gobierno. Detalla que a través de abogados pidieron a la embajada de su país su intervención para lograr un reconocimiento de que en este caso se cometió un error.

La Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Iredh) indica que en este caso se violaron los derechos humanos y que el Estado promovió la xenofobia al exhibir la información de los extranjeros sin pruebas suficientes.